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Profesor José López-Sánchez

Profesor López-Sánchez Profesor López-Sánchez
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¿Quién es? ¿Por qué médico?

En realidad no fue la medicina la que me motivó, sino el estudio de la física y la matemática y con esta idea llegué a La Habana en 1928, pero una conversación con mi madre me hizo cambiar y matriculé medicina.
En ese entonces era una carrera muy larga, 8 años, uno de premédica y siete de carrera. Mi madre argumentó: eso no es obstáculo, tú tienes solo 17 años.
En 1930 cuando cursaba el primer año estalló la revolución estudiantil, no revuelta, porque el objetivo estaba bien definido, el derrocamiento de la tiranía machadista. Yo me gradué en 1938, después de mi regreso de España, de mi participación en la guerra revolucionaria del pueblo español. Fui como delegado de la FEU. El único estudiante latinoamericano y nada menos que en el último año de sus estudios.

¿Por qué profesor?

Sí, yo tenía la ambición del ser profesor pero mi militancia comunista no me franqueaba esta posibilidad. En la Universidad existían cursos de medicina en la escuela de verano y yo propuse la inclusión de un curso de Higiene Industrial, que se aprobó, y fui designado profesor.
Al año siguiente fui aceptado nuevamente como profesor y cambié el nombre por el de Medicina del Trabajo e impartí al año siguiente un curso que titulé Medicina Reflexológica, fundamentado en el estudio de los reflejos condicionados según la escuela soviética. Después se abrió un largo paréntesis por la clausura de la Universidad y la lucha revolucionaria contra el batistato.
Mi aspiración cristalizó cuando ocurrió el triunfo de la revolución. Sugerí que debía crearse la cátedra de Historia de la Medicina. Era entonces director de la Escuela de Medicina el doctor Pedro Baeza, un joven muy notable, un erudito en el saber médico, y el Rector el doctor Juan Marinello, mi compañero de Partido y amigo de mi mayor intimidad, quienes aprobaron el proyecto.
Se me propuso la designación y yo solicité que se convocara a concurso y concurrí. Los otros aspirantes renunciaron. Esta cátedra tiene una pequeña historia digna de relatarse: en mis conversaciones con el Che, este abogaba por la creación de una cátedra de Materialismo Histórico y Dialéctico; yo le dije que esto no iba a tener éxito con los alumnos y replicó entonces: ¿ qué tú propones? Y le dije: fundamentarla en la historia de la medicina y me contestó sí, es una buena idea, así que tú asumes esta responsabilidad. Nunca se ha dicho pero el Ché siguió paso a paso toda la reestructuración de la Escuela de Medicina, cátedra por cátedra y profesor por profesor.

¿ Por qué Ud. es de los que se quedaron?

Esta era mi revolución por la que yo venía luchando desde 1932 cuando ingresé en el Partido Comunista. Ejercí como médico unos pocos años, ya que en 1962 fui designado Vicepresidente de la Academia de Ciencias de Cuba y después pasé a la diplomacia. Mi último quehacer médico lo consagré a escribir sobre historia de la ciencia y la medicina y de esta última es mi libro, "Finlay y la verdad científica", valorado por García Márquez como la mejor novela escrita en Cuba y en cumplimiento de una sugerencia del compañero Comandante Fidel Castro.